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domingo, 8 de abril de 2012

El Olvido

C/ Juan Hurtado de Mendoza, 13 (Madrid)

"El Olvido" es el restaurante en el que hemos celebrado el bautizo de nuestra segunda hija, como ya hiciéramos con el de la primera en su día.

Qué duda cabe que la distancia al lugar donde hacíamos la celebración religiosa tuvo algo que ver, pero no fue la única razón.

Hace ya unos años que mis padres encontraron el sitio y nos llevaron a probarlo, porque les había gustado. No tardamos en llevar a mi suegro en uno de sus frecuentes viajes a Madrid, movidos por el buen servicio, la variedad, calidad y cantidad de los platos y, por qué negarlo, por el precio.

Todos los días se puede elegir entre sus tres menús de entrante y principal, quedando bebidas y postre fuera del precio, aunque muy asequibles (el postre medio cuesta 2,50 €). Hay, al menos, una docena de entrantes (que coinciden en los tres menús) y media docena de principales por menú. Además, entre semana, hay algunos platos especiales, como la paella.

Tienen menús para grupos, pero nosotros elgimos (en ambas celebraciones) que nuestros invitados eligieran a la carta y, al final, nos ha salido por un precio muy próximo, tirando por debajo. Al fin y al cabo, siempre hay quien no quiere vino, postre o café; por lo que se compensa pedir una botellita más vistosa que el vino de la casa, o ese postre especial que es un poquito más caro.

Al final, el cubierto salió por poco más de 25 € y cada uno comió lo que quiso, sin restricciones.

Un sitio estupendo para una celebración de este estilo, una comida en la que quieras quedar bien controlando el gasto, sin controlar la carta; o una comida/cena en la que te apetezca disfrutar de una buena variedad de platos con un toque distinto.

sábado, 17 de marzo de 2012

Restaurante Trastevere (Tres Cantos)

Avda. Viñuelas, 45
28760 Tres Cantos (Madrid)
Tel.: 918041889

 Hoy hemos celebrado el día del padre por adelantado en una de los primeros italianos de Tres Cantos y que, a diferencia de otros, aún sigue en funcionamiento.

Habíamos reservado y, al llegar, hemos tenido que pedir que nos cambiaran de mesa porque nos habían puesto junto a la chimenea y hacía un calor horroroso. Como había mesas libres, no ha sido un problema y nos han colocado en otra que tenía una temperatura adecuada.

La otra nota negativa es para la accesibilidad y los niños: Escaleras de acceso y dentro del restaurante y ausencia de tronas y cambiadores para los más pequeños.

La decoración es sencilla y acogedora.

El servicio ha sido el esperable en un restaurante que se precie de serlo: Las cartas en su momento, tiempos de espera los justos y camareros atentos a las necesidades de la mesa.

Los platos estaban muy bien: Ración generosa sin ser excesiva, buen equilibrio de sabores (ni insulso, ni demasiado especiado), presentación adecuada (sin florituras, pero lo suficientemente cuidada)...

Ha sido una comida familiar agadable,  con buena comida y buen ambiente. Eso sí, si no nos llegan a cambiar de mesa, la experiencia podría haber sido menos positiva.

Yo lo recomendaría para una comida en pareja, con amigos o en familia en la que queramos disfrutar de una buena comida en un rango de precios razonable.